
A propósito de la cercanía de la navidad que nos pone muy tiernos, publicare una breve composición, que escribí hace ya dos años, sobre la relación entre el padre y el hijo varón. Modestia aparte debo precisar que tal composición fue publicada en el libro ¿Hijos problema o padre problema? del reconocido psicólogo peruano Bernardo Ahlborn, y publicado por la editorial San Marcos.
SER PADRE.
¡Que difícil recordar!, ¡que difícil olvidar! Tantas vivencias, tantas experiencias. Aun no se como empezar ni que voy a escribir, pero si tengo claro que debe ser algo referente a mi padre y a mi, puesto que aunque siempre lo he deseado (no puedo negarlo) siempre quise tener un hijo varón; Pero es preciso mencionar que estoy muy contento con mis dos lindas hijas.
Mi padre siempre fue una persona muy noble, amable, un poco risueño y muy coqueto, aunque ya perdió un tanto esta última virtud, que por cierto nunca aprendí. El es respetuoso, paciente, algo tímido, y eso que ya cumplió setenta años.
Al escribir y leer estos párrafos, me detengo a pensar en que yo no tengo esas cualidades, pues no soy tan noble, soy súper impaciente, con aspecto de ogro y nada de coqueto, y eso que ya voy a cumplir treintaiocho.
Pienso que me forme con un tanto de inconformidad respecto a el, que no quise parecerme a el, y adopte actitudes y costumbres de personas que no se parecían a el, siempre busque sobresalir en la vida como no lo hizo el, siempre me instruí como no lo pudo hacer el, siempre quise ser “grande” como no lo quiso el. Sin embargo algo si aprendí… Aprendí a querer, proteger, y proveer, como solo lo hizo el.
Quiero ser un buen padre, creo que voy por buen camino, cada día que pasa, cada momento difícil, cual es la mejor alternativa, que es lo mas conveniente para todos...Y cuando me doy cuenta, ya estoy pensando en el, en como solucionaba, en como buscaba la tranquilidad, en como se preocupaba por mi, en como sentía yo su protección, su fuerza, y su calma.
Mi padre es una persona a quien admiro, a quien quiero mucho y a quien debo mi inspiración, “Perdóname papi, pero no quiero ser como tu…”
Ricardo MATIAS FUENTES.
Lima - Peru.
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