viernes, 10 de julio de 2009

¡…Siento celos…!


En estos tiempos de agresividad, ofensa y violencia familiar, un factor importante de tales comportamientos es aquella sensación -injusta a veces- de que el ser amado nos engaña, nos es infiel, “nos saca la vuelta”; me refiero a los celos, aquellos sentimientos emocionalmente intensos que son los responsables de las mas tiernas escenas de reconciliación (con flores incluidas) así como de los mas violentos desencantos que terminan en una enérgica agresión física, y hasta en pasionales crímenes y homicidios.
Al referirme a los celos considero necesario hablar de la pareja, ya que es el lugar donde se manifiesta el problema con mayor intensidad, porque también existen los celos entre amigos, familiares, compañeros de trabajo (no confundir con envidiosos), pero en esta oportunidad, escribiré acerca de los celos en la pareja, ya sea que vivan o no juntos.

En algunas parejas, en ocasiones, los celos actúan como motivador de una nueva etapa, puesto que se reafirma el mutuo sentimiento de pertenencia y respeto por el otro y por la relación, y cada uno se esfuerza en mejorar para mantener estables los vínculos establecidos.
Los celos, como una reacción sana, de alerta ante un bajón amoroso de algún miembro de la pareja o de ambos, son saludables, ya que muchas veces activan nuevamente la relación, que por el tiempo transcurrido puede haber caído en la rutina, la costumbre y consecuentemente, el aburrimiento. También aparecen en la relación por otras razones, como la comparación, la competencia, el temor a ser reemplazado, abandonado, olvidado, etc.
Los celos son una reacción natural de temor ante la posible pérdida de la pareja, y ya que hablamos de celos enfermizos (celotipia) es preciso explicar que lo que determinará que los celos sean patológicos o normales es su nivel de intensidad y el hecho de que se deban a una causa real o imaginaria e infundada.
En su libro, psicología de la criminalidad el doctor Cáceres sostiene: “…Fuera de los limites del amor equilibrado, racional y normal, esta la patología amorosa, y en una de sus facetas, la perversión, el crimen. El amor es un matiz, una variable, un condimento de la sexualidad. Claro que puede haber sexualidad sin amor, amor sin sexualidad; como hay amor sin matrimonio y hay matrimonio sin amor ni sexualidad, y amor sin matrimonio ni sexualidad, y sexualidad sin amor ni matrimonio…” (1).
¿...Confundido…?
A lo que el doctor Cáceres se refiere es que no existe la perfección en lo que a parejas se refiere, motivo por el cual las relaciones actualmente atraviesan todo tipo de obstáculos, ya sea por factores sociales, psicológicos, o una combinación de ambas, lo que incluye los diversos trastornos de personalidad que escribí en páginas anteriores.
Todas estas situaciones de inseguridad e inestabilidad amorosa, traerán consigo experiencias de conflictos, desengaños, falsedades, y la ilusión que se tiene de ser único y extraordinario en el mundo se esfuma al entrar en escena un supuesto "tercero", creando de esta manera un rival imaginario (aunque hay que admitir que a veces la infidelidad es real). Al no poder controlar estos sentimientos la persona se torna cada vez más insegura y excesivamente vigilante (desconfiada), generando como consecuencia, reacciones agresivas en la pareja y esta situación le provoca tal angustia que exacerba el miedo de perder a la persona amada, que supuestamente es de su “propiedad”. Por eso es importante respetar la libertad de cada miembro, su estado de animo, sus necesidades y sus afectos.
También es preciso saber que el perfil psicológico de la persona que siente celos se relaciona con la baja autoestima, el maltrato sufrido con anterioridad, la inseguridad, además de la constante búsqueda de aceptación y aprobación, es decir encontrar un “sentido” a su existencia.
¿...Soy demasiado celosa (o)…?
Si usted necesita controlar todos los movimientos de su pareja, si lo llama en varias ocasiones en el mismo día, si opina que es usted una “tonta” y le van a mentir, si no le gusta que su pareja salga sólo con sus amigos, si a su pareja no le gusta que lleve cierto tipo de ropa provocativa, si solo la quiere para el, si de vez en cuando arma una escena de celos sin motivos, entonces talvez usted o su pareja esten perdiendo el control y esten trasgrediendo la delgada línea divisoria entre unos celos sanos y unos que no lo son, y sea usted victima de sus negativas consecuencias.
¿...Qué hacer…?
Lo mejor que puede hacer es amarse a sí misma, auto-valorarse; si usted se siente una persona valiosa la comparación con otros (otras) disminuye y cuando la competencia no existe se es menos vulnerable a sentir celos. Piense que su pareja está con usted porque la quiere como es, si tiene amistades, ¿no es lógico que su pareja tenga amigos? cuando usted lo conoció no solo tenia amigos, sino una “mancha” e incluso parejas anteriores. También es importante que usted mantenga sus hobbies y pasatiempos que tenia antes de conocer a su pareja, cuando le asalten las dudas cálmese y luego hable (no discuta) sobre ellas. No se puede desconfiar de alguien que confía en usted. Recuerde que su pareja (y usted también) es libre de estar al lado, ninguna relación que tenga la condición de “obligatoria” puede ser satisfactoria, pues son personas y no la “propiedad” de alguien.

Ricardo MATIAS FUENTES.
LIMA - PERU


(1)Cáceres, Artidoro (2005) Psicología de la criminalidad. Alas Peruanas. Lima Pág.175.

lunes, 6 de julio de 2009

¡Que alguien me cure el dolor…!


Aunque es un tema eminentemente medico, escribiré algunos comentarios acerca de los perjuicios de la automedicación.
Cuantas veces nos hemos sentido adoloridos y hemos ingerido la primera pastilla que encontrábamos, sin estar seguros del efecto que esta podía causar en el organismo, o peor aun no sabíamos si su fecha de vencimiento había pasado.
Sepa usted que en nuestro querido país hay una alta incidencia en esta practica ya sea por razones económicas o simplemente por costumbre.
Ingerir medicamentos por iniciativa propia o por sugerencia de una persona no especializada puede agravar la enfermedad, generar nuevos malestares y en el peor de los casos ocasionar la muerte. Esto sin contar en la seguridad del origen del medicamento ante tanta falsificación.
Se cree que en nuestro país, alrededor del 50% de la población ingiere o ha ingerido alguna vez medicamentos sin conocer su composición molecular y si traerá efectos secundarios, puesto que para que haya una adecuada asimilación del fármaco se precisa saber los síntomas precisos de la enfermedad, la edad y el peso del paciente, si es alérgico a una medicina, si ya tomo anteriormente alguna y hasta la temperatura en ese momento, además de una minuciosa revisión física.
Se sabe además que el 10 % de los medicamentos que existen en el mercado limeño pueden comprarse sin receta, pero la realidad demuestra que el 60% de las ventas se realizan sin receta médica. Esta situación puede deberse a que algunas personas piensan que los medicamentos tienen un componente milagroso o mágico.
¿…Y las consecuencias…?
Pueden ser de diverso tipo, puesto que el uso inapropiado de los medicamentos puede desencadenar consecuencias negativas que van desde no concretar el efecto curativo buscado, hasta en casos extremos, la adicción o la muerte, pasando por, vómitos, diarrea, intoxicaciones, reacciones alérgicas y daños orgánicos.
…Los responsables…
Dentro del grupo de responsables de tal situación podemos incluir a la publicidad, que presenta productos milagrosos, que curan todo, de amplio espectro y demás maravillas. Por otro lado se encuentran los comerciantes o dueños de farmacias que expenden sin titubear el medicamento solicitado, (con excepción de algunos fármacos que su venta se encuentra restringida) y el propio estado o gobierno que no regula tal actividad.
¿Cómo ayudar?
Lo mas indicado es empezar desde el hogar, tomando precauciones antes de ingerir un medicamento, buscando asesoria de un medico o un profesional de la salud, y sobre todo prevención de la enfermedad, como una buena alimentación, no abundante pero si nutritiva, abrigarse lo necesario, evitar situaciones estresantes y recreándose con relativa frecuencia.
Buen provecho y a divertirse…

Ricardo MATIAS FUENTES.
LIMA - PERU