
Recientemente conocí una niña que tenia dolores de estomago y de cabeza específicamente un día a la semana, los viernes. Indagando un poco sobre que ocurría, determine que ese día en el colegio le tocaba un curso cuya profesora tuvo una actitud sumamente agresiva con la menor, pues no había cumplido con una tarea asignada.
Muchas veces los padres interpretamos incorrectamente tales actitudes pues pensamos que es una excusa para no asistir, (que también puede ser) o que se encuentra verdaderamente enferma, ante lo cual le proporcionamos algún medicamento que en realidad no necesita (afectando su organismo).
Adonde pretendo llegar es que todo comportamiento real o imaginado por los menores es consecuencia de una experiencia negativa anterior, ningún niño tiene por que mentir si es que no pretende ocultar, negar o disimular emociones si en realidad lo que desea es que tal experiencia no se repita y muchas veces miente por temor a ello.
"Vaya tarea la de nosotros los padres”, me decía un señor muy preocupado “encima de todo lo que implica ser padre también hay que ser adivino”. Pero en realidad, en mi opinión, solo debemos observar los comportamientos de los niños, conversar con ellos y facilitarles confianza para que nos cuenten las verdaderas causas de algún dolor corporal. Imagínense ustedes tener miedo a la profesora y a la madre ya es demasiado para un niño, además que se corre el riesgo de lastimar su autoconcepto y desarrollo social.
Y a usted señora: ¿Qué días le duele la cabeza y por que?
Ricardo MATIAS FUENTES.
Lima - PERU