miércoles, 30 de diciembre de 2009

Calidad educativa


En una visita reciente que hicimos el personal de psicología a un centro educativo escolar, encontramos un bonito edificio, probablemente recién construido, con ventanas modernas y servicios de diverso tipo que parecían recién inaugurados.
Dicho local es aquel que ha cobijado y sigue cobijando muchos alumnos (cerca de 900) que al mismo tiempo, (algunos) son pacientes del consultorio psicológico del centro de salud aledaño a la escuela. Sin embargo, la estructura física de la institución educativa difiere con la calidad o nivel de aprendizaje alcanzados, pues en diversas evaluaciones a los alumnos encontramos que no han alcanzado niveles de desarrollo esperados para su edad.

Pero ¿Dónde esta el problema?

Probablemente en las estrategias de enseñanza de algunos de los docentes, en la deficiencia de los propios alumnos y alumnas, en el escaso o nulo apoyo de los padres de familia, en las condiciones de pobreza extrema en que viven muchos de ellos, o quizá en todo esto junto.

En nuestro país, específicamente en la periferia de Lima, al igual que en otras provincias, se unen diversos factores que van a afectar el normal desempeño de la dinámica escolar, y para tal fin, lo ideal es que todo colegio cuente con un departamento psicopedagógico, no solamente para encontrar y diagnosticar casos específicos, sino para encontrar la alternativa correcta de apoyo a ese alumno (tratamiento)y disminuir los factores que en ese momento lo perturban e impiden su adecuado aprendizaje, ya que en muchos casos el personal docente tiene el tiempo bastante ajustado, además que debe atender simultáneamente a todo el grupo de educandos, alejándose involuntariamente de la atención personalizada que algunos menores necesitan, además que ni su labor ni su formación son para estos fines.
Queda pues pendiente ya a nivel político tomar las decisiones necesarias para subsanar tal demanda que bastante bien le haría a la sociedad peruana.


Ricardo MATIAS FUENTES
Lima - PERU.

martes, 8 de diciembre de 2009

Ser Padre...


A propósito de la cercanía de la navidad que nos pone muy tiernos, publicare una breve composición, que escribí hace ya dos años, sobre la relación entre el padre y el hijo varón. Modestia aparte debo precisar que tal composición fue publicada en el libro ¿Hijos problema o padre problema? del reconocido psicólogo peruano Bernardo Ahlborn, y publicado por la editorial San Marcos.

SER PADRE.

¡Que difícil recordar!, ¡que difícil olvidar! Tantas vivencias, tantas experiencias. Aun no se como empezar ni que voy a escribir, pero si tengo claro que debe ser algo referente a mi padre y a mi, puesto que aunque siempre lo he deseado (no puedo negarlo) siempre quise tener un hijo varón; Pero es preciso mencionar que estoy muy contento con mis dos lindas hijas.

Mi padre siempre fue una persona muy noble, amable, un poco risueño y muy coqueto, aunque ya perdió un tanto esta última virtud, que por cierto nunca aprendí. El es respetuoso, paciente, algo tímido, y eso que ya cumplió setenta años.

Al escribir y leer estos párrafos, me detengo a pensar en que yo no tengo esas cualidades, pues no soy tan noble, soy súper impaciente, con aspecto de ogro y nada de coqueto, y eso que ya voy a cumplir treintaiocho.

Pienso que me forme con un tanto de inconformidad respecto a el, que no quise parecerme a el, y adopte actitudes y costumbres de personas que no se parecían a el, siempre busque sobresalir en la vida como no lo hizo el, siempre me instruí como no lo pudo hacer el, siempre quise ser “grande” como no lo quiso el. Sin embargo algo si aprendí… Aprendí a querer, proteger, y proveer, como solo lo hizo el.

Quiero ser un buen padre, creo que voy por buen camino, cada día que pasa, cada momento difícil, cual es la mejor alternativa, que es lo mas conveniente para todos...Y cuando me doy cuenta, ya estoy pensando en el, en como solucionaba, en como buscaba la tranquilidad, en como se preocupaba por mi, en como sentía yo su protección, su fuerza, y su calma.

Mi padre es una persona a quien admiro, a quien quiero mucho y a quien debo mi inspiración, “Perdóname papi, pero no quiero ser como tu…”


Ricardo MATIAS FUENTES.
Lima - Peru.