En una visita reciente que hicimos el personal de psicología a un centro educativo escolar, encontramos un bonito edificio, probablemente recién construido, con ventanas modernas y servicios de diverso tipo que parecían recién inaugurados.
Dicho local es aquel que ha cobijado y sigue cobijando muchos alumnos (cerca de 900) que al mismo tiempo, (algunos) son pacientes del consultorio psicológico del centro de salud aledaño a la escuela. Sin embargo, la estructura física de la institución educativa difiere con la calidad o nivel de aprendizaje alcanzados, pues en diversas evaluaciones a los alumnos encontramos que no han alcanzado niveles de desarrollo esperados para su edad.
Pero ¿Dónde esta el problema?
Probablemente en las estrategias de enseñanza de algunos de los docentes, en la deficiencia de los propios alumnos y alumnas, en el escaso o nulo apoyo de los padres de familia, en las condiciones de pobreza extrema en que viven muchos de ellos, o quizá en todo esto junto.
En nuestro país, específicamente en la periferia de Lima, al igual que en otras provincias, se unen diversos factores que van a afectar el normal desempeño de la dinámica escolar, y para tal fin, lo ideal es que todo colegio cuente con un departamento psicopedagógico, no solamente para encontrar y diagnosticar casos específicos, sino para encontrar la alternativa correcta de apoyo a ese alumno (tratamiento)y disminuir los factores que en ese momento lo perturban e impiden su adecuado aprendizaje, ya que en muchos casos el personal docente tiene el tiempo bastante ajustado, además que debe atender simultáneamente a todo el grupo de educandos, alejándose involuntariamente de la atención personalizada que algunos menores necesitan, además que ni su labor ni su formación son para estos fines.
Queda pues pendiente ya a nivel político tomar las decisiones necesarias para subsanar tal demanda que bastante bien le haría a la sociedad peruana.
Ricardo MATIAS FUENTES
Lima - PERU.
