En esta publicación me referiré a aquellos acontecimientos en la vida cotidiana dentro de muchos hogares que generan inestabilidad, preocupación y consecuentemente estrés en el mundo de nosotros los adultos, me refiero específicamente a los hermanos o hermanas que por ahora llamare problemáticos (as).Quien no conoce algún miembro de alguna familia (o la propia) que sea algo o totalmente problemático o problemática, aquel o aquella que en todo pretende intervenir y cree casi siempre tener la razón, es mas, necesita con mucha vehemencia ser aceptado, imponer sus criterios (errados casi siempre) y sugerir acuerdos en los que no tiene nada que ver, evidentemente tampoco ha sido invitado…
Pues si analizamos detenidamente tales comportamientos desde el campo clínico estamos (tal vez) ante un cuadro de insania mental, dicho en cristiano, algún trastorno de personalidad, tal y como lo escribí en paginas anteriores.
Los trastornos de personalidad se deben a diversos problemas pero la mayoría de ellos obedecen a familias violentas o disfuncionales, a severos maltratos psicológicos ya sean físicos, como descuidos o negligencia, además de múltiples formas de traumatismos en áreas sensibles del organismo como son algunas partes de la cabeza o el sistema nerviosos en general.
¿Que hago con el?
En realidad hay muy poco por hacer, pues casi siempre los padres al darse cuenta de tales necesidades de afecto y reconocimiento pues sucumben ante tal necesidad, apoyan y se convierten en cómplices de estos hijos-problema.
Aunque tenemos que tomar medidas correctivas al respecto, lo más adecuado es tomar todas las precauciones necesarias a fin de evitar tales inconvenientes que hagan más tirantes las relaciones familiares sobretodo si tenemos a los padres en casa.
¿No lo aguanto más…?
Sin duda ante esta situación lo ideal es tomar las cosas con calma, analizar fríamente que tanto nos puede afectar y de que forma evitar que alguien salga perjudicado, y para tal fin es mejor alejarse, evitar participar en lo que se pueda y que consideremos irrelevante, no oponernos a sus opiniones y/o decisiones y emprender la retirada pues lo que estas personas buscan es el enfrentamiento la discusión y ya que casi siempre lo logran, permanecer lo mas distante posible, aun a costa de mucho esfuerzo y renuncia a algunos beneficios.
Por eso lo recomendable es armarse de paciencia y dejar que la justicia y la razón se impongan por su propio peso.
Ricardo MATIAS FUENTES.
LIMA - PERU
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