lunes, 2 de marzo de 2009

"CARTA A PAPA"


Hoy que se iniciaron las clases en la mayoria de colegios, nos aborda el entusiasmo de ver como nuestros hijos e hijas acuden nuevamente a clases, al reencuentro de sus compañeros y profesores, a veces es imposible evocar nuestro paso por las aulas y nos emociona ver como nuestro o nuestra bebe se convierte en un jovencito o jovencita llena de vitalidad, energia y ganas de aprender. No perdamos pues esa voluntad de salir adelante a traves de ese magico mundo que es la educacion escolar.

Buscando en mis archivos encontre en el libro "¿Que hago con este chico" del psicologo argentino: Guillermo Tinari, esta carta de un niño a todos los padres del mundo....


(queda permitido soltar un par de lagrimas.......)


CARTA DE UN HIJO A TODOS LOS PADRES DEL MUNDO.

“No me des todo lo que pida. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar.
No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también,
y yo no quiero hacerlo. No des siempre órdenes.
Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas,
Yo lo haría más rápido y con más gusto.
Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo;
pero también si es un castigo. No me compares con nadie,
especialmente con mi hermano o hermana. Si me prefieres a los demás, alguien va a sufrir,
y si prefieres a los demás, seré yo quien sufra.

No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer,
decídete y mantén esa decisión. Deja que intente valerme por mí mismo.
Si haces todo por mí, yo nunca podré aprender. No digas mentiras, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro.
Me haces sentir mal y perder fe en lo que me dices.

Cuando yo hago algo malo, no me exijas que te diga el “porqué lo hice”.
A veces ni yo mismo lo sé. Cuando estés equivocado en algo, admítelo. Crecerá la opinión que yo tengo de ti y me enseñarás a admitir mis equivocaciones.
Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos;
que seamos familia, no quiere decir que no podamos también ser amigos.

No me digas que haga una cosa que tú no quieres hacer. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas; pero nunca haré lo que tú digas y no hagas. Enséñame a amar y conocer a Dios.
No importa si en el colegio me enseñaron, porque de nada vale, si yo veo que tú ni conoces ni amas a Dios. Cuando te cuente un problema mío, no me digas: “no tengo tiempo para pavadas” o “eso no tiene importancia” trata de comprenderme y ayudarme. Quiéreme y dímelo.
A mí me gusta oírtelo decir, aunque vos no creas necesario decírmelo”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola ricardo,me parecio muy interesante tupubicacion.Yo trato todos los dias de ser una buena madre y agradesco que haya personas como tu que nos orientan y nos hacen ver nuestros errores.

Ricardo Matias Fuentes dijo...

Esa es la idea del blog, orientar en lo que pueda a ser mejores cada dia.(me incluyo)